LA RAZON DE SER REVOLUCIONARIOS

23/11/2009

La Negligencia Fiel Aliada del Desastre.......¡

Este es un reportaje tomado del periodico El Faro, la tragedia pudo haberse evitado o minizado, los revolucionarios no debemos cerrar los ojos ante la negligencia de los fucionarios publicos, es nuestro deber denunciar y crear conciencia.


Los que pudieron evitar la tragedia

El jueves, cuando se decretó la alerta verde, el gobernador de San Vicente convocó a una reunión departamental a la que no llegó ningún alcalde. El sábado en la noche, mientras comenzaba a bajar la correntada por Verapaz, el gobernador estaba en una fiesta y el alcalde dormía. La gente presintió el desastre, tuvo tiempo de huir, pero el Sistema de Protección Civil tenía sus alarmas apagadas y nunca hubo posibilidad de que alguien organizara siquiera un plan de rescate preventivo.

Por Daniel Valencia Caravantes

Era la medianoche del sábado 7 de noviembre cuando a Catarino un infierno le quemaba las entrañas y no lo dejaba dormir. La piel se le deshacía en sudores y en el pecho unos golpecitos constantes le decían que ese aguacero no traería nada bueno. Muy tarde se daría cuenta de que esa era la corazonada de que allá arriba, en el pueblo, ocurría la peor de las desgracias.

Esa noche, se suponía, el sistema de baja presión del huracán Ida -que desde el jueves encendió la alerta verde en El Salvador- se disiparía. Pero la lluvia fue caprichosa. Y desde las 7 p.m. no paró de ahogar el suelo salvadoreño. Seis horas más tarde, en San Vicente, la concentración de líquidos en el volcán pasó inadvertida para un sistema incapaz de alertar con precisión y para unas autoridades que no se inmutaron ni con la lluvia que también anegó, en el mismo lapso, a San Salvador. Al igual que Catarino, las autoridades de Protección Civil en la capital y en el departamento se percatarían tarde de las tragedias que dejaron a cinco zonas del país con 200 fallecidos, decenas de desaparecidos y millones de dólares en pérdidas materiales.

A la medianoche, con ese aguacero cayendo sobre Verapaz, hacía frío. Por eso a Catarino lo abatía derretirse en aquella calentura interna que le exigía empinarse el galón de agua que llevó para pasar la noche en la cooperativa de dulces de panela Copanela, ubicada al norte del pueblo. Catarino creyó que rehidratándose bajaría su calentura.

A la 1:30 orinó de nuevo. Fue la sexta vez en hora y media porque contrarrestó sus calores con las tres cuartas partes de la pichinga. Regresó a la esquina donde todavía había techo y evacuó. Afuera, la lluvia arreciaba. En la oscurana, apuntó a donde suponía dormían sus tres hijas y su esposa, pero solo vio relámpagos. Cayeron como a dos kilómetros de ahí y Catarino no descubrió que en realidad eran los postes de energía eléctrica que caían derrotados en toda la 2ª Avenida norte.

—Esto ya arreció —pensó.

Solo unos minutos después escuchó unos truenos que bajaban del volcán y regresó al galerón. La lluvia golpeando el techo de lámina ensordecía. Confundía. Los truenos los producían los peñones chocando unos con otros, empujando paredes, arrastrando personas, acabando con la mitad de Verapaz.

A la 1:45 a.m., Catarino intentó dormir. Se acostó boca abajo, encima de un petate y entonces al oído izquierdo le llegó un zumbido, seguido por un temblorcito que salía de la tierra, vibrándole en el pecho.

—¡Y qué pasa, pues! —gritó, a nadie, en aquella soledad, y regresó a aquella esquina. Con una lámpara apuntó de nuevo hacia su casa, pero solo miraba el muro de gotas que caía enfrente de su nariz. Detrás de ese muro, Verapaz estaba a oscuras.

Desde eso momento Catarino pasó la noche en vela, atormentado por esa lluvia que tronaba fúnebre en el techo. Una hora más tarde se quedó sin agua para beber. En la oscurana. Solo.

***

El sábado 7 a las 5:45 p.m., cuando Catarino caminó a la cooperativa, El Salvador estaba en alerta verde. La decretaron el ministro de Gobernación, Humberto Centeno, y el director de Protección Civil, Jorge Meléndez, dos días antes, a las 11 a.m. del jueves 5, en el 12o. piso del Ministerio, en San Salvador.

Ese jueves 5, tan grande fue la distancia entre ese edificio y el pueblo de Verapaz, que Catarino nunca se enteró de la noticia. En la noche de ese jueves, mientras digería la cena, recostado en la hamaca del diminuto cuarto de su casa, sus hijas retozaban en una de las dos camas de la familia. No se querían dormir. En la tele había muñequitos.

Esa mañana, cuando el ministro Centeno y el director Meléndez dieron la alerta, Catarino tampoco pudo enterarse de nada. Él colgaba de las barras traseras del camión basurero que recorre las seis avenidas y 10 calles de Verapaz. Trabajó igual el viernes, desconociéndolo todo. Quién se iba a imaginar en Verapaz que el volcán que tienen de vecino los castigaría con esa cantidad de rocas y lodo.

Al alcalde de Verapaz, Antonio Hernández, la alerta también le alertó poco ese jueves y no asistió a la reunión convocada para las 2 de la tarde en la oficina de la Gobernación de San Vicente. Entre las dos poblaciones hay menos de 20 minutos de distancia en automóvil, pero Hernández ignoró la invitación vía telefónica del gobernador Manuel Castellanos.

—Nunca me llegó así como una invitación formal. Y a esas reuniones debe llegar una correspondencia oficial. No es cuestión de llamadas —dice.

El alcalde de Verapaz es nuevo en esto de la administración municipal. Llegó a la alcaldía en mayo de este año, con la bandera del Frente. Ignora si hay estudios de riesgo de deslaves en el volcán Chichontepec, que luce como gigante dormido, al sur del pueblo.

—Solo encontramos un estudio de terremotos. De ahí no hay nada —dice.

Los estudios más recientes que alertan del riesgo de deslaves provocados por fuertes precipitaciones fueron hechos después del deslave registrado en septiembre de 2001, que golpeó a la vecina Guadalupe. Y aun sabiendo eso, el alcalde de este pueblo tampoco fue a la reunión, igual que el resto de ediles del departamento. Ninguno atendió la convocatoria, dice el gobernador.

Aunque al menos el de San Vicente, Medardo Hernández Lara, que atendía otros asuntos, delegó a un representante del concejo. La reunión, al final, se realizó con representantes de las otras instituciones que integran los comités de emergencia, como cuerpos de socorro, Obras Públicas, Educación y Salud. Duró dos horas y la cerró el gobernador Castellanos, diciendo:

—Debemos estar alertas.

Si la ley del Sistema de Protección Civil no fuera letra muerta, hubiera obligado a que en San Vicente, después de esa reunión, los alcaldes hubieran organizado a sus comités municipales y estos a los comunales, y estos a las personas como Catarino, a quienes esa alerta verde les pasó inadvertida. Pero de esa reunión nadie salió organizado y en Verapaz qué se iban a andar organizando si ni comisión municipal de prevención existía.

—Ya la estamos conformando –dijo el alcalde al periódico El Mundo el lunes 16, una semana después de la tragedia.

A Catarino y a sus vecinos del barrio Las Mercedes nadie llegó a decirles que debían estar alertas. Ni el jueves ni el viernes ni el sábado. Eso quedó como conocimiento exclusivo de funcionarios no municipales. Por eso el sábado 7, por la mañana, Catarino aceptó una petición que le obligaría a dejar, esa trágica noche, a sus hijas y a su mujer durmiendo solas. Solas frente al volcán y frente a La Quebradona que, esa noche, se disponía a ampliar su cauce a unos 100 metros de ancho.

—Catarino, por favor, cubrime el turno en la Copanela —le dijo Leonel, desde alguna colonia perdida de San Marcos, en San Salvador. La llamada cayó a las 9 de la mañana.

A esa misma hora arrancaba en San Salvador una reunión en la que el director de Protección Civil, Jorge Meléndez, y su segundo al mando, Raúl Murillo, discutieron durante hora y 45 minutos si era conveniente mantener la alerta o quitarla. A pesar de que, el día anterior, el Servicio Nacional de Estudios Territoriales (SNET) había advertido que las peores condiciones se esperaban, precisamente, para el sábado. Pero la mañana del sábado hizo creer a Meléndez que la situación tal vez iba a mejorar. Y a pesar de que el día no pintaba tan mal, Murillo logró convencer a Meléndez de que era mejor mantener la alerta, porque las lecturas sí pronosticaban una intensificación en las precipitaciones para la noche. Murillo le atinó, pero sin imaginarse, como Catarino, que se vendría algo inimaginable.

—Recomiendo que hay que mantenerla —le dijo a Meléndez.

A las 11 a.m. del sábado 7, desde ese 12o. piso del edificio, Meléndez dijo:

—Seguimos en alerta verde.

El gobernador Castellanos asegura que después de esa decisión hubo otra reunión en su oficina. En la alcaldía de la cabecera lo desmienten. También lo desmienten dos de sus empleados, que pidieron el anonimato. Entre las 8 de la mañana y las 7 de la noche, ahí nadie se reu nió para nada.

—Solo había un bombero y otra persona de turno. A las 7 p.m. solo se quedó el bombero –dijo uno de ellos.

Una hora más tarde, en San Salvador también ocurrían cosas extrañas. Un oficial de turno en el servicio de emergencias 911 de la Policía Nacional Civil asegura que a las 8 de la noche encendió la radio y sintonizó la frecuencia de Protección Civil.

—Estaba en silencio. A las 23 pude observar que la lluvia estaba de mal en peor y fue entonces que caen varias llamadas de La Málaga, diciendo que el río se había desbordado. Empieza el terror en las cabinas. A las cero horas del domingo llegó la hora cero. Las inundaciones estaban por doquier. Hasta entonces se escucha modular por radio a Protección Civil y para nada grato ellos manifestaban que no tenían recursos por el momento para atender la emergencia —relata el oficial que pide el anonimato, para evitar represalias.

El diputado de Arena Roberto d´Auibuisson leyó el jueves 19 extractos de una bitácora no oficial del día de la tragedia, en donde se plantea que entre las 21:17 y las 23:46 horas del sábado, el Centro de Emergencias Nacionales recibió 10 alertas de inundaciones, deslaves y evacuaciones en los municipios de San Salvador, Ciudad Delgado, San Martín y Soyapango, que según el legislador ameritaban elevar el nivel de alerta del Sistema Nacional de Emergencias. Es más, D´Aubuisson aseguró que ya a primeras horas de la tarde del sábado había inundaciones en La Unión y que eso era suficiente para subir el nivel de alerta.

El oficial de la Policía señala algo parecido, por lo que él recuerda que ocurría en su lugar de trabajo.

—Las personas de Protección Civil estaban paralizadas. En varias ocasiones los telefonistas (de la PNC) les hablaban y lo último que hicieron fue apagar la línea directa de ellos. Solo se les podía modular por radio. ¿De qué sirve una alerta roja cuando ya no hay nada? —dice el oficial. El Faro pidió a Jorge Meléndez una copia de la bitácora oficial del Centro de Emergencias, pero se negó a entregarla sin razonar su negativa. Posteriormente dijo que iban a estudiar la petición. Al cierre de esta nota, no había accedido.

Ese sábado 7, antes de que la zona central del país se convirtiera en un desagüe, en Verapaz, Catarino se despidió de sus hijas mientras Bessie, que este 8 de diciembre iba a cumplir cinco años; Daniela, de tres años y medio, y Liliana, de dos, se guindaban de sus piernas.

—¿’Ónde vas, papito? Chinianos. Llevanos —le dijo la mayor.

—Voy a la Copanela. Cuiden a mamá —contestó él, refiriéndose a su compañera Delmy, antes de darle un beso en la frente a las tres niñas. No le dio tiempo, en el camino, de despedirse de Milton (10 años) y Xiomara (siete), sus otros dos hijos, ni de su ex mujer, Roxana, que también vivían en Las Mercedes, ese barrio de Verapaz. Salió de su casa a las 5:45 pm. Fue la última vez que vio a tres de sus cuatro niñas con vida. Cuando llegó a la cooperativa, a las 6, la estación meteorológica de San Vicente reportaba menos de un milímetro de lluvia caída en los alrededores del Chichontepec.

***

En la zona paracentral del país a las 7 p.m. se vino la lluvia. Y en Verapaz ya no dejó de caer agua durante 12 horas. Según el subdirector Raúl Murillo, valores de lluvia que alarman rondan los 50 milímetros cayendo en un lapso de una, dos o hasta tres horas. Sin embargo, aunque se hubieran registrado esos valores, estos tampoco hubieran encendido ningún foco de alarma.

¿Por qué Protección Civil no cambió la alerta a nivel nacional? Murillo y su jefe dicen que la información que manejaban les impedía diagnosticar realmente la amenaza que se gestaba en aquellas zonas proclives a inundaciones. ¿Solo a inundaciones? Solo a inundaciones. Desde 2001, según los gerentes de hidrología, meteorología y geología del SNET, el país no cuenta con un sistema de alerta temprana que advierta que después de X milímetros de lluvia hay riesgo de desprendimientos de roca y tierra.

—No tenemos esos aparatos —dice el gerente de geología del SNET, Manuel Díaz, que explica que, cuando se advierte de riesgos por deslizamientos, se hace con base en escenarios hipotéticos. Por la historia de deslaves nacional, Meléndez y Murillo estaban preocupados por Guadalupe y Tepetitán. Pero a estos dos poblados nadie les diría que la lluvia registró en una hora, a la 1:00 am., casi 60 mm. Una hora más tarde caerían 81mm de agua. Según Meléndez, el intercambio de información ocurrió al revés. Fueron ellos quienes recibieron notificaciones, en la madrugada, de los ciudadanos de Tepetitán, Guadalupe, Verapaz y San Vicente. Ya era muy tarde para cambiar de alerta.

—Se dijo internamente en la madrugada. Lo que pasa es que a esa hora no hay ningún medio —dice Meléndez. El público conoció de esto horas más tarde. Según la ley, las alertas amarillas y naranjas se decretan para evacuar previo al desastre. La roja es la que sirve para atender después de ocurrido el desastre.

En todo el país, funcionando a su máxima capacidad solo estaba el sistema de alerta temprana que tienen en las poblaciones de La Paz.

—Quizá por eso en La Paz se salvó tanta gente, porque toda la noche estuvimos alertando vía radio del inminente peligro con el río Jiboa —dice la gerente de Hidrología del SNET, Daysi López. Lo que hidrología reportaba era la interpretación de los pronósticos de lluvia recibidos vía satélite por el departamento de Meteorología. El dato real, ese que registró los 81mm históricos, solo se conoció 24 horas después de ocurrido. Ese informe se despacha hasta las 8 de la mañana. Antes de la tragedia, nadie podía alertar nada a nadie porque, a menos que no estuvieran debajo de la lluvia, nadie sabía qué ocurriría afuera.

En San Vicente, que estaba en camino de convertirse en el más estragado de los 14 departamentos de El Salvador, el foco siguió en el estático color verde. La lluvia se había instalado a las 7 p.m. y, 45 minutos más tarde, el gobernador Castellanos entraba por la puerta principal del Instituto Nacional Doctor Sarvelio Navarrete. Llegaba a una reunión, invitado por el alcalde de la cabecera. Había un tema único a tratar: la presentación de las candidatas a reina de las fiestas patronales vicentinas. A las 8:40 p.m., los ojos saltones del gobernador brincaron sobre la pechuga de pollo deshuesada en salsa de hongos que le sirvieron. La guarnición era de arroz.

A esa misma hora, Bessie, Liliana y Daniela cerraron los ojos y se durmieron. 20 minutos después, mientras arreciaba la tormenta sobre el techo del Instituto y sobre el cercano volcán, el gobernador agarraba los mendrugos de pan y los mojaba en la salsa del plato.

—Le juro que hasta se chupaba los dedos –recuerda una de las organizadoras de la fiesta.

A las 10 p.m., Castellanos salió de la fiesta y se fue a casa. Se durmió, quizás olvidando la exhortación que él mismo había hecho dos días antes: “Hay que estar alertas”. Entre 9 y 10 de la noche, en la zona cayeron 20 mm de lluvia. Entre 10 y 11 cayeron 30, y entre 11 y 12 se agregaron 27 mm. En un lapso de tres horas, hasta la medianoche, se habían acumulado 77 mm, superiores a los 50 que según Murillo ya alarman en un período de hasta tres horas. Y faltaba mucho más. En la siguiente hora cayeron 60 mm y entre la 1 y las 2 llovió 81 milímetros más. En esta última hora fue cuando se produjo el grueso del desastre.

A la 1 am., al gobernador lo despertó su amiga Nora Elba Villegas quien, afligida, le dijo a través del teléfono:

—Manuel, ¿ya te enteraste de lo que está pasando en el Acahuapa?

¿Tenía que estar dormido el gobernador en la emergencia? ¿Tenía que estar dormido el alcalde de Verapaz? El director Jorge Meléndez dijo el martes 17 que ninguno podía estar dormido ni "enfiestado". Dos días más tarde, al repreguntarle si sancionaría a aquellos que no actuaron según la ley, Meléndez defendió a Castellanos:

—¡No! Si el gobernador fue uno de los que nos avisó de lo que estaba pasando.

Después de que El Faro le comentó que el mismo gobernador fue quien confesó haber participado de la fiesta y de haberse dormido a las 10 de la noche, Meléndez continuó defendiéndolo.

—Vamos a revisar eso porque no sé quién se lo dijo.

El domingo 8, poco antes de las 10 de la mañana, una reportera de radio YSKL entrevistó al gobernador Manuel Castellanos, quien solo alcanzó a soltar un "fue una tragedia" antes de romper en llanto, al aire. A solo cinco cuadras de su casa, en la ribera del Acahuapa, desaparecieron colonias enteras y seres humanos que horas y días más tarde aparecieron molidos en el área natural protegida de La Joya.

Tres días más tarde, Gabriel Cortez, presidente de la red de instituciones administradoras de áreas naturales protegidas de El Salvador, daba fe de la tragedia en una carta electrónica enviada a los restantes miembros de la organización: "Para los que conocieron las instalaciones de La Joya, no se imaginan el escenario que ahora existe. Es algo espantoso. Ha sido el lugar donde se han encontrado las víctimas de los desbordamientos en el pueblo de San Vicente. El equipo de guardarrecursos ha reportado un total de 25 cadáveres en las riberas de los ríos La Joya y Acahuapa".

***

A las 11:15 p.m. del sábado 7 de noviembre, en Verapaz, los vecinos de las 4a., 6a., y 8a. calles oriente salieron a la puerta de sus casas para comprobar sus sospechas: aquel murmullo que bajaba por las avenidas era una correntada de agua que rebalsaba de La Quebradona que baja del Chichontepec.

Arriba, al final del pueblo, el agua comenzó a inundar el barrio Las Mercedes y la colonia San Antonio, ambos ubicados frente al viejo cauce de la quebrada. Según algunos pobladores, esa misma quebrada hizo bajar, en 1934, una riada parecida. Entre esos vecinos estaba el profesor Rogelio Henríquez, de 52 años. En su casa de esquina ubicada en la intersección de la 4a. avenida y la 4a. calle armó su sistema vecinal de alerta con una lámpara y un sobrino, Carlos.

A la medianoche, Rogelio vio cómo pequeñas rocas acompañaban ya al agua lodosa de la 4ª avenida norte y crearon una especie de dique en la entrada de su vivienda. Carlos, del otro lado, vio cómo la crecida del agua le subió de los tobillos a las rodillas en unos cuantos minutos. La 2a. avenida norte se convirtió en un río y, después de atravesar todo el pueblo, más abajo la correntada chocaba con el muro de tierra en donde se levanta, como isla, la Copanela. En ese momento todavía había electricidad. En ese momento le empezaron los calores a Catarino. En ese momento la gente ya estaba viendo cómo se rescataba a sí misma, y no había señales del sistema de emergencia oficial.

A la medianoche, la correntada también alertó a los agentes de la estación de Policía ubicada detrás de la alcaldía. Tres agentes de la delegación de Verapaz subieron cinco cuadras antes de llegar a las inmediaciones del puente que conectaba con Guadalupe y la colonia San Antonio.

—Está creciendo mucho el río, mejor desalojen sus casas —dijo uno de los oficiales con un megáfono. Minutos después, los oficiales regresaron a la base. No todos los vecinos hicieron caso del aviso. Y otros lo atendieron demasiado tarde.

A la 1 A.M. transcurrían los últimos minutos disponibles para ponerse a salvo, pero no había autoridad organizada que alertara a la población sobre la amenaza inminente. Entonces, Carlos soltó el primer grito, advirtiendo que la correntada ya era más que agua y lodo:

—¡Peñas! ¡Peñas! ¡Tío, están bajando peñas!

30 minutos después, con el agua hasta la cintura, al muchacho de 24 años una peña gigantesca casi le arranca la cabeza. José, el dueño de la casa de la otra esquina, ya estaba subido en el techo de la casa.

—¡Mamá! ¡Mamá! —gritó luego el joven, desesperado, cuando logró reponerse del susto, correr, e imaginarse que detrás de las piedra venían más piedras que se lo llevarían a él para siempre.

Rogelio, al oír el primer “mamá”, corrió a la puerta de su casa para esperar a Carlos. Entre los dos, con dificultad, cerraron la puerta, que al día siguiente amaneció dobladita, hacia adentro, de la esquina inferior derecha. Frente a esa puerta se sentó Rogelio, solo, apenas con una lámpara, la noche del domingo y la del lunes y la del martes.

—Ahora toca cuidar lo poco que quedó —dijo la noche del martes 10.

Al igual que José, el dueño de la casa de esquina donde vigilaba Carlos, la mayoría de los vecinos de la 2a. avenida se treparon a los techos. La mayoría del centro de Verapaz se salvó. Los que no se salvaron fueron los postes, que sucumbían con los golpes de las rocas y el empuje del agua a gran velocidad, ahogando cables y chispas, que tronaban sacando destellos. Estos eran los relámpagos que creyó ver Catarino unos dos kilómetros más abajo, cuando apuntó con su lámpara en dirección a esta zona alta del pueblo.

En el centro de Verapaz, en la calle Andrés Hernández, el alcalde quedó atrapado en el camión basurero junto a un grupo de hombres con los que intentaba llegar hasta esa 2a. avenida. Los atrapó el lodo que salía de esa cruz calle. El alcalde había llegado a la 1:10 a.m. a la alcaldía. Justo 10 minutos después de que uno de sus concejales lo despertara. Lo despertaron a la misma hora que una llamada telefónica despertó al gobernador departamental.

—¡Alcalde, frente a mi casa está pasando lodo y rocas! —le dijo el concejal.

Los vecinos del norte ya no gritaban nada. Empapados, lloraban desconsolados en el parque de la colonia Salamanca, al oriente. Habían perdido familiares. Lo habían perdido todo. Arriba, Las Mercedes había sido destruida en un 70% y la San Antonio ya no existía. Abajo, ese parque, un día después, sería centro de acopio, de velación y de misas fúnebres. También sería un paso obligado por los turistas que encontraron en esta desgracia un espectáculo imperdible.

Las niñas de Catarino habrán bajado por la 2a. avenida entre la 1:30 y las 2 a.m. Molidas por las piedras. Ahogadas por el lodo. Revolcadas por la riada.

—¡Delmy, sálgase! —le gritó Antonia, la mamá de Catarino, a su nuera, antes de huir rumbo a la Salamanca.

—No, niña Toña —respondió la mujer—. Voy a esperar aquí a Catarino. No va a pasar nada.

Delmy decidió salir con las niñas hasta que la correntada le llegó a las rodillas. Entre la puerta por donde dicen que salió y una propiedad contigua donde el lodo no alcanzó a llegar habrá apenas unos cinco metros. No lo lograron.

La casa de Catarino fue la única que quedó en pie en la punta de Las Mercedes. En el cuarto, el lodo creció dos metros, dejando solo los extremos de la hamaca dando cuentas de su existencia. El domingo por la tarde, en ese cuarto, vecinos de Catarino encontraron un pato con vida, atorado en el fango.

Ese mismo día, a las 5 de la tarde, Catarino encontró a Bessie a cuatro kilómetros aguas abajo de Verapaz. En un río. Trabada en unos árboles.

—Todavía tenía una piyamita celeste con dibujitos.

La veló toda la noche del domingo y toda la madrugada del lunes adentro de la iglesia del cantón San Isidro, la iglesia en donde durmieron ocho cadáveres y unos 200 damnificados después de la tragedia. Catarino estaba sentado en unas bolsas de ropa donada, con los ojos bien abiertos y las piernas todavía manchadas con lodo seco. Su Bessita estaba en el primer ataúd de la izquierda. El de Roxana, su primera mujer, estaba del otro lado, en la primera caja de la derecha.

***

El lunes 9 de noviembre, a las 2 p.m., el moreno y fornido Catarino, de 47 años se encontró en la entrada del pueblo con agentes del Fondo para Lisiados de Guerra que lo andaban buscando desde la mañana. Él vestía la misma calzoneta verde, la misma camisa amarilla de la selección brasileña de fútbol y las mismas botas y calcetines bañados por un lodo seco con las que pasó en vela de sábado para domingo, con las que buscó a sus hijas el domingo en la mañana y en la tarde.

Catarino fue guerrillero en el batallón Andrés Torres y en el Morales Sandoval de San Vicente. En la pierna derecha aloja dos balazos que le pegaron en un enfrentamiento. Dice que más de alguna ocasión le tocó huir en guinda hacia las faldas de ese volcán que ahora le mató a sus hijas.

—Hágame un favor —le dijo a la empleada del Fondo—. ¿Se acuerda de aquella fiesta con piñata que vinieron a celebrar? ¿Guardará las fotos que tomó? Es que fíjese que no me quedó ni una sola foto de la Bessita ni de Lilianita ni de Danielita.

Catarino siguió buscando a sus hijas ese lunes, el martes y el miércoles. El jueves 12, el cuerpo de Daniela apareció tres cuadras abajo de donde él vivía. En un solar. Medio soterrada. La cubría un barril.

Seis días después, con un pueblo ya con energía eléctrica y con agua en el sector de la Salamanca, apareció por fin el cuerpo de Liliana. A las 5:30 p.m., al sur, junto a una pila de escombros, cayó un cuerpo diminuto, después de que la pala del tractor acomodaba la tierra. A ese lugar le dicen “el rastro” y está ubicado enfrente de la Copanela, donde Catarino, “Catocho”, como le llaman sus amigos, pasó la noche del 7 y la madrugada del 8 en vela.

—En una de esas la máquina le pasó encima de la cabecita y cuando el cuerpecito levantó los brazos y las piernitas ahí la reconoció, por la ropita, una mi tía —dice Catarino, con una voz que suena como la voz más triste del mundo. Liliana es una de los 198 fallecidos reportados oficialmente en todo el país hasta el jueves. Oficialmente hay 78 desaparecidos.

Delmy, la mujer de Catarino, de 37 años, se recupera de un injerto de piel en la pierna derecha en el hospital de Maternidad. El hijo varón de seis meses que espera la pareja se encuentra estable, pero Catarino teme por la sobrevivencia de la criatura si su mujer no logra recuperarse física y emocionalmente antes del parto.

—Ella todavía no sabe que las niñas están muertas. Ella solo sabe que la correntada se las arrebató —dice.

Milton, el mayor de su primer matrimonio tiene los ojos rojos, con los vasitos como reventados. Su hermana está enyesada de la pierna derecha. Ahora están con una tía materna en Cojutepeque, recuperándose.

En el 12o. piso del lejano Ministerio de Gobernación, el martes 17 de noviembre, el director de Protección Civil confesó a los Comandos de Salvamento y a organismos de ayuda humanitaria internacional:

—Que no hayamos preparado una respuesta adecuada es doloroso. Estaremos mejor preparados para el próximo invierno.

En el 12o. piso del lejano Ministerio de Gobernación, dos días después, el ministro del Ambiente, Herman Rosa Chávez, dijo que lo mínimo que se podía esperar después de los deslaves, inundaciones y desbordamientos, era que aquellas zonas en riesgo ya no sean habitables. En Verapaz eso significa que la mitad del pueblo sería desolada porque La Quebradona ahora tiene un nuevo curso, que pasa enfrente de la casa enlodada de Catarino y baja hasta toparse con la Copanela.

—¿Qué hará ahora, Catarino?

—Yo no sé. Me están dando ganas de irme a vivir al cementerio, con mis hijas. Para no volver a dejarlas solas.

http://www.elfaro.net/es/1001/noticias/450/ ver nota aqui

18/11/2009

CARTA AL PRESIDENTE

Dagoberto Gutiérrez - 17.11.2009
Por supuesto, estimado señor Presidente, que usted sabe muy bien lo que está haciendo, pero a lo mejor no sabe tan bien cómo el pueblo entiende lo que usted está haciendo y lo que dice usted que está haciendo, porque no debe caberle duda que si algo sabe el pueblo es ese oficio penoso de atenerse a los hechos y estos, los hechos, son como usted lo sabe bien, primer Mandatario, tercos, tenaces e insuperables.
Como en un torbellino su gobierno tiene casi seis meses y han sido semanas rápidas y días cortos, pero intensos, me parece que ha estado bien su rápida definición sobre sus vínculos con el partido FMLN, de todos modos, todos sabemos, incluidos los pericos del volcán, que usted no tiene ni ha tenido y no tendrá mayor vinculación con este partido que la de cumplir requisitos electorales; a lo mejor usted sí tendrá algún palpito común con el FMLN, pero no con el partido del mismo nombre.

Por ahora su gobierno goza de las expectativas de la gente y de cierta psicología que pide, darle tiempo para que se descubra el velo misterioso de su gobierno, aquel en donde se apoye a la gente más humilde y se apoye en ella y se gobierne para ella; mire cómo son las cosas señor Presidente, porque aunque usted hace todo lo necesario para que se sepa muy bien para quien gobierna y con quien gobierna, la gente de carne y hueso todavía espera que en algún momento u esquina o en alguna alambrada se muestre o demuestre que usted no está gobernando para los poderosos; sin duda que esto es lo que provoca en las últimas encuestas números favorables; Ahora bien, esta esperanza no siempre convive con la confianza porque más bien se trata de un afán natural de los seres humanos para hacer que la realidad sea como se desea y no como es la realidad en realidad.

Por supuesto, estimado señor Presidente, que usted sabe muy bien lo que está haciendo, pero a lo mejor no sabe tan bien cómo el pueblo entiende lo que usted está haciendo y lo que dice usted que está haciendo, porque no debe caberle duda que si algo sabe el pueblo es ese oficio penoso de atenerse a los hechos y estos, los hechos, son como usted lo sabe bien, primer Mandatario, tercos, tenaces e insuperables.

En realidad no es apreciable, suficientemente, la diferencia entre su política y la manera de hacer política de su gobierno y los gobiernos anteriores de postguerra y en cuanto a los discursos, que también son importantes, hay algunos mejores en el pasado.

Es comprensible que usted trate de acomodar su política al mismo modelo económico de ARENA, y también lo es el hecho que establezca su vinculación estratégica con Washington, al fin y al cabo allí está situado su pensamiento fundamental, porque generalmente uno no va más allá de lo que piensa; no tengo ninguna duda, sin embargo, que usted sabe muy bien, que el norte de América tiene menos posibilidades que el sur, y que en todo caso, nuestro país, necesita tener abiertos al mundo sus ojos, sus sentidos y su cerebro.

Mire cómo son las cosas de caprichosas y revueltas, porque sin que su gobierno fuera un factor desencadenante, el partido ARENA se descompone y desconecta, y rápidamente, se forma un bloque legislativo con los doce exdiputados de ARENA en beneficio de su gobierno, y así las cosas, usted parece gozar de la confianza de las derechas y de la confianza del pueblo, y también, de la confianza de sectores oligárquicos, y puestas así las cosas, parece que hay un momento inmejorable para emprender el cambio o los cambios que durante su campaña electoral conmovieron a sus votantes.

Aunque todo esto sea favorable para usted, también lo pone en situación comprometida, porque si se tiene mucho a su favor, no encontrará excusas para no hacer esos cambios, a menos que muy claramente se diga que los está haciendo, aunque estos no sean los que la gente espera y por los que la gente votó.
En todo caso, don Mauricio, es probable que a los seis meses convenga hacer un alto en el camino, para revisar lo hecho y sus consecuencias, y para encontrar las diferencias en el ejercicio de la política con los gobiernos anteriores, para descubrir los puntos débiles y definir el rumbo para atenerse después a las consecuencias, porque si bien es cierto que el partido que ganó la votación responderá por lo bueno y por lo malo que se haga, aunque no conduzca el gobierno, también es cierto que la política de su gobierno merece, como se ha visto, ser apoyada por votos de la derecha legislativa, y esto, en cierto modo, confirma que usted no necesita totalmente de los votos del partido que ganó las votaciones en marzo, porque tiene los de la derecha, por algo su gobierno no es de izquierdas, sino de Unidad Nacional.

El último acontecimiento ambiental, mostró, bastante bien, las vísceras de su gobierno, porque al no funcionar el sistema de alerta temprana, al no tener una política de prevención, al carecer de una estructura de protección civil de acuerdo a la ley y al ser sorprendidos por el funcionamiento de la naturaleza, un evento físico produjo un desastre social, de grandes proporciones. En este punto es necesario, informar al pueblo de lo ocurrido, de lo hecho hasta ahora puntualizando la ausencia de un mapa nacional de riesgo y de una política de protección civil, que atienda la vulnerabilidad, que, como usted sabe, es humana y social y que precise las amenazas, que son físicas y externas.

Resulta un buen momento para demostrar que se es diferente o para confirmar que no hay diferencia, porque las depresiones tropicales no saben todavía que en El Salvador hay un nuevo gobierno.

Sin duda que ni su gobierno ni usted produce sobresaltos a las cúpulas empresariales, pero sí está produciendo desconfianza, desencanto, y desengaño en sectores populares que le dieron su voto, y aunque se confíe mucho en las encuestas y sus datos, no creo que le haga daño aprender a escuchar a los sectores que no lo han sido nunca y a aprender a comunicarse desde arriba como si se estuviera hablando desde abajo. Seis meses es un tiempo corto, pero fugaz y suficiente, para saber para quién se trabaja o para quién se gobierna y con quién se gobierna, y si hubiere confusión, esta nunca será eterna.

Dagoberto Gutierrez

15/11/2009

DESASTRE






El sábado 7 de noviembre del 2009, el desastre llego a El Salvador; no es bueno ni sano escribir sobre algo que no ves ni es justo criticar si no ayudas, este 14 de noviembre tube la oportunidad de estar en la zona de desastre de un pequeño municipio llamado Santiago Texacuangos, donde pude constatar la magnitud de lo que esa noche de lluvia se vivió en esa zona, basto una mirada al salir del municipio hacia el cantón que nos asignaron, para saber lo que nuestra gente esta pasando.

El cantón se llama Joya Grande, la vía de acceso esta en muy malas condiciones, lo que ha evitado que sus habitantes no reciban ayuda pronta en sus necesidades mas básicas, el camino angosto y ubicado entre laderas ha sido bloqueado por arboles y derrumbes y esa fue nuestra misión de solidaridad con esta pequeña comunidad, la unión hace la fuerza; con palas, piochas y otras herramientas, nos las ingeniamos para remover escombros y rellenar cárcavas, la voluntad de hombres, mujeres, jóvenes y ancianos se puso de manifiesto, no importo el cansancio ni el hambre todos y todas pusimos mucho amor en lo que estábamos haciendo, al paso que íbamos avanzando fuimos descubriendo mas el daño provocado y la necesidad de ayuda para nuestra gente.

Lamentablemente, no todos tenemos el espíritu de servicio hacia los demás, y nos dedicamos a criticar y a decir que el gobierno no esta ayudando, pero el salvar al pueblo debe incluir al pueblo, el estado no puede cubrir todos los problemas a la vez, nosotros debemos aprender a ser solidarios y usar nuestra fuerza física en ayudar a los demás ya que no contamos con los recursos económicos, la voluntad del ser humano debe ser en los momentos de grave necesidad que debe salir a luz, es fácil estar sentado detrás de una computadora y hecharle la culpa a otros de los desastres naturales sin darnos cuenta que también contribuimos a ellos.

A la vez es una pena ver como otros utilizan el dolor humano para hacerse propaganda política, como cierto diputado dizque de izquierda, que tiene su propio blog que habla de "reflexion" y sube un vídeo donde sale haciéndose el héroe cuando en realidad ni siquiera se ensucio sus manos, estubo en la zona no lo niego pero con su equipo de prensa para promoción personal.

Ese no es el actuar de un verdadero revolucionario, los cambios sociales y estructurales se dan de acuerdo a la vinculacion solidaria, con muestro pueblo y los pueblos de el mundo, no se debe aprovechar las lágrimas del que pasa penas, para alcanzar cargos publicos y mejorar en su posición personal, mientras otro no tiene que comer y vestir, ni un techo para descansar.

La solidaridad debe ser dada en los momentos dificiles pero con toda buena voluntad, sin esperar ser el que salga en la foto, sino mas bien ser el anónimo que da sin recibir, pero que siente satisfaccion al ver en el rostro de las personas el alivio de saber que no están solas.

Compañeros de los blog inclinados hacia la izquierda, este es el momento justo en que la tecnología que tenemos a nuestro alcanze, debe ser usada en el sentido de crear conciencia en la población y que nos unamos a ayudar, con lo que este a nuestro alcanze e ir a las zonas afectadas y ayudar a remover escombros con nuestras manos, y contribuir así a la pronta recuperación de esas personas, en nuestra tierra se maneja un refrán " hoy por ti, mañana por mi" .

Construyamos revolución, construyendo pueblo, cultivando conciencia y demostrando solidaridad.

¡ Hasta la victoria siempre!

09/11/2009

Noviembre de 1989, ofensiva militar


Noviembre de 1989, ofensiva militar

Dagoberto Gutiérrez

San Salvador era una ciudad intensa y tensa, los pájaros de las arboledas comentaban sobre la ofensiva y las hormigas, desde sus oscuros socavones, calculaban que el momento del estallido estaba cada vez más cerca porque, decían, las madrugadas eran muy oscuras.

El secreto público de la ofensiva guerrillera hacía que la conspiración fuera popular y, en distintas formas, lugares y horas se implementó, con el genio creador, una logística imprescindible.

El armamento circulaba por las calles, envuelto en papel de china, en regalos de cumpleaños, en pescados fritos y hasta en ataúdes sin cadáver, pero con explosivos. Un río popular llevaba hacia delante la mayor ofensiva militar de nuestra historia, la que culminaba 20 años de guerra popular.

El heroísmo, ingenio y sabiduría política que habían caracterizado la guerra también determinaba las características de la ofensiva: Un solo plan, una sola estrategia, diversas tácticas y diferentes visiones sobre el futuro inmediato y mediato, diferentes logísticas y estilos así como diferentes métodos. El FMLN siguió siendo durante la ofensiva, el acuerdo político que perduraba, pero en la medida en que la guerra finalizaban también se agotaba este acuerdo y era sustituido, paso a paso, por el desacuerdo. Se puede decir, por eso, que la ofensiva militar de noviembre de 1989 fue el último acuerdo trascendental que logramos alcanzar los diferentes del FMLN.

La ofensiva militar tiene un rostro político y otro militar, militarmente se concentró toda la energía y experiencia acumulada durante 20 años y por eso el enfrentamiento resultó desigual porque la guerra irregular tenía más experiencia, terreno social y fuerza ideológica que la guerra regular, esta al depender de los Estados Unidos y carecer de convicción política, no contó con la energía social del pueblo, pero sí con la esperanza oligárquica, la confianza imperial y la desconfianza del pueblo.

La desigualdad favoreció a la guerra irregular y aunque el ejército gubernamental no fuera derrotado, la ofensiva demostró que ese ejército no era capaz de lograr, a corto plazo, una victoria militar sobre el ejército guerrillero. Aquí se abrió la puerta para la derrota de la fuerza armada, al cambiar el contexto histórico que determinó, en 1932, que el ejército se convirtiera en la nueva clase gobernante del país, esta calidad que tanto daño hizo al ejército se perdió durante la ofensiva militar y a la luz de su desenlace, porque toda fuerza armada que no es capaz de impedir concentraciones militares, traslado de tropas y materiales y, finalmente, el cerco militar a la ciudad capital, que es un hecho sin precedente en América Latina, está escribiendo el fin de la historia, y de su historia como clase gobernante y esto ocurrió durante la ofensiva.

La reforma al artículo 211 de la Constitución, ratificó que en el Salvador había desaparecido la antigua clase dominante cafetalera y la antigua clase gobernante, la Fuerza Armada, ambos elementos abrieron la puerta para un nuevo régimen político en el país, y esto pasó por el cáliz encendido, de la ofensiva militar de 1989.

Esta ofensiva terminó, al mismo tiempo, con el diálogo dialogante y abrió la puerta, otra puerta, para la negociación, es decir, para un diálogo en el que se toman acuerdos que comprometen y cuyo cumplimiento se verifica. En ningún aspecto como este es más relevante la relación, íntimamente amorosa, que existe entre lo político y lo militar.

El contexto planetario de la ofensiva era desfavorable, porque se derrumbaba la Unión Soviética y Washington invadía Panamá y sacaba del pelo a su empleado, el General Noriega y, sin embargo, estando la ofensiva enraizada en las condiciones locales y nacionales no necesitó de un entorno favorable porque se nutrió de la coyuntura nacional que exigía un desenlace político militar para apurar una definición también político militar.

La ofensiva mostró la cresta de la confrontación histórica, que sigue sin resolver en el país, de ese punto más alto nació la concertación y el proceso de negociación, así llamado, llegó a producir los acuerdos políticos que pusieron fin a la guerra, pero dejaron en pie al conflicto, Acuerdos de Paz han sido llamados, pero en realidad se trata de una finalización político militar a la guerra de 20 años.

Todo lo que existe en El Salvador, como proceso con valor democratizador depende, en realidad, de la ofensiva militar de 1989. Pocas veces una ofensiva militar produce ofensivas políticas tan duraderas y prolongadas que aún resuenan en nuestro país como la ofensiva de noviembre de 1989.

¡ Por nuestros caidos, juramos vencer !

03/11/2009

Que haya ricos, ¿no es un derecho de los pobres?

Que haya ricos, ¿no es un derecho de los pobres?

La Calle del Medio


En alguna ocasión he escrito que en el mundo sólo existen tres clases de bienes: universales, generales y colectivos.

Los bienes universales son aquellos de los que nos basta que haya un ejemplar o un ejemplo para que nos sintamos universalmente tranquilos. Son las cosas que están ahí, y que no hace falta coger con la mano o poseer de manera individual: hay sol y hay luna, hay estrellas, hay mar, hay un Machupichu y un Everest, hay un Taj Mahal y una Capilla Sixtina, un Che Guevara y un San Francisco, hay García Lorca y José Martí y García Márquez y Silvio Rodríguez y Cintio Vitier.

Los bienes generales son aquéllos, en cambio, que es necesario generalizar para que la humanidad esté completa. No basta con que haya pan en el palacio del príncipe o que haya una casa en el jardín del conde; esas son las cosas que deben estar aquí, que todos debemos coger con la mano o disfrutar personalmente: tenemos comida, vivienda, agua, medicinas y si no las tenemos es porque algo no marcha bien en este mundo. No es una injusticia que haya un único sol en el cielo o un único Guernica de Picasso, pero sí que no haya suficiente pan para todos.

Por fin, los bienes colectivos son aquéllos de cuyas ventajas debemos disfrutar todos por igual, pero que no se pueden generalizar sin poner en peligro la existencia de los bienes generales y de los bienes universales. Son aquellos bienes, en definitiva, que es necesario compartir. Están, por ejemplo, los medios de producción, que no se pueden privatizar sin que ello deje sin bienes generales (pan, vivienda, salud) a millones de seres humanos. Y están también algunos objetos de consumo, cuya generalización pondría en peligro el bien universal por excelencia, fuente y garantía de todos los otros bienes: la Tierra misma. Todos debemos tener pan y vivienda, pero si todos tuviéramos -por ejemplo- coche, la supervivencia de la especie sería imposible. El motor de explosión, por tanto, no es un bien general, del que cada uno de nosotros pueda tener un ejemplar, sino un bien colectivo cuyo uso habrá que compartir y racionalizar.

A lo largo de la historia, distintas clases sociales se han apropiado los bienes generales y los bienes colectivos, y en esto el capitalismo no se distingue de sociedades anteriores. Más inquietante es lo que el capitalismo ha hecho, o está en proceso de hacer, con los bienes universales. No me refiero sólo a la colonización del espacio, la privatización de las ondas, las semillas y los colores o la desaparición de especies, montañas y selvas. Me refiero, sobre todo, a la desvalorización mental que han sufrido los “universales” bajo la corrosión antropológica del mercado. Lo normal es complacerse en la visión de las estrellas; lo normal es complacerse contemplando el suave balanceo de la nieve; lo normal es complacerse con la lectura del Canto General de Neruda. ¿O no? En 1895, Cecil Rhodes, imperialista inglés, empresario y fundador de la compañía De Beers (dueña del 60% de los diamantes del mundo), contemplaba enrabietado los astros desde su ventana, “tan claros y tan distantes”, tan lejos de ese apetito imperial que “quería y no podía anexionárselos”. A más pequeña escala, un presentador de la televisión española lamentaba en 2005 que no hubiese que pagar por contemplar la nieve que cubría los campos y ciudades de España, tan blanca y tan hermosa, degradada en su prestigio por el hecho de ofrecerse indiscriminadamente a la mirada de todos por igual. Y a más pequeña escala aún, conocí un poeta que no podía leer los versos de Neruda sin enfurecerse: “¡Tendría que haberlos escrito yo!”. Es cosa de niños querer la Luna y de madres corruptoras prometérsela. El capitalismo es un destructivo infantilismo. Aisla el rasgo pueril de un niño maleducado y lo generaliza, lo normaliza, lo recompensa socialmente. Lo que está ahí, lo que no podemos coger con las manos, lo que es por eso mismo de todos, nos empobrece, nos entristece y no vale nada.

¿Qué queda de los bienes universales? Quedan los ricos. Los ricos son de todos. Lo que más nos gusta del capitalismo no es que produzca coches y aviones y hoteles y máquinas: es que produce ricos. Las orgías babilónicas de Berlusconi, las pensiones millonarias de los banqueros españoles en medio de la crisis, el lujo hortera de los políticos corruptos de Valencia y de Madrid, no son manchas o pecados del capitalismo: son pura publicidad. La lista de los hombres más ricos del mundo elaborada por la revista Forbes no es más que bárbara ostentación propagandística que genera mucha más adhesión al sistema que el desigual acceso a mercancías baratas y banales. ¿Tiene algo de extraño que las mujeres latinoamericanas, preguntadas por su “marido ideal”, se lo imaginen estadounidense, rubio, de ojos claros, altísimo, cirujano o empresario y, por supuesto, millonario? ¿O que en la nueva China el padre con el que sueñan las madres jóvenes sea Bill Gates? ¿O que en la lista de los diez personajes más admirados por los machos estadounidenses no haya un solo escritor o científico, casi todos sean ejecutivos o propietarios de empresas y todos inmensamente ricos? ¿O que la revista de más tirada de España -con casi 700.000 ejemplares- sea el Hola ? ¿O que los más famosos culebrones y telenovelas de la TV, seguidos por millones de espectadores, consistan en tratados de antropología de las clases altas (sus hábitos, sus problemas, sus placeres)?

Si los pobres no pueden compartir la riqueza, pueden al menos compartir sus ricos. Si no pueden consumir riqueza, pueden consumir vidas de ricos. Bill Gates, Carlos Slim, Warren Buffet, Amancio Ortega son la Luna y el Machupichu y la Capilla Sixtina y el Taj Mahal del capitalismo. Son el Sol y la Nieve y el Canto General del mercado globalizado. Puede que sean los responsables de que el mundo se venga abajo, pero son también los artífices de este milagro: el de que estemos muy contentos y todo nos parezca bien mientras nos desplomamos.

¿Quién quiere igualdad? La desigualdad, ¿no es un derecho de los pobres? Que haya millonarios, ¿no es un derecho de los mileuristas y los parados? ¿No debemos defender, armas en mano, nuestro derecho a que otros sean ricos? ¿No debemos agradecerles sus despilfarros? ¿No debemos al menos votar por ellos?

Ese es el modelo que tratan de imponer EEUU y Europa al resto del mundo. No el derecho a que haya estrellas y Machupichu y cataratas de Iguazú y 9ª Sinfonía de Beethoven sino a que haya ricos; no el derecho a pan y casa y zapatos sino a saber quiénes son y cómo viven los millonarios.

¿Revolución? El Pan y la Luna.

(A sabiendas de que “pan”, en el diccionario socialista, quiere decir también leche y ropa y casa y hospitales y transportes públicos; y “luna” quiere decir también mar y música y verdades y soberanía política).

Rebelión ha publicado este artículo a petición expresa del autor, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.



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31/10/2009

CORTINAS DE HUMO......cortesia de los areneros¡


Noticias que Matan: Muerte y Resureccion de Salvador Arias


Por Juan José Dalton

La noticia de la muerte del ex diputado del Fmln, Salvador Arias, se regó como pólvora el fin de semana pasado, llegada de las mismas entrañas del Frente. No era cierto. Él estaba vivo, pero el partido no reaccionó hasta el lunes pasado, en un caso de reumatismo mediático partidario.

SAN SALVADOR– Estaba yo revisando material para “subir” a ContraPunto y pensando cómo escribir algo sobre el sensible y doloroso fallecimiento el viernes 23 de octubre pasado, de Carlos Briones, un gran economista y sociólogo salvadoreño; además de un amigo entrañable de varios años.

En eso: ¡ring! Una llamada a mi celular... La noticia me la daba un amigo, militante leal al Fmln; uno de sus dirigentes, pudiera decir. Un tipo histórico, con hermano muerto en la guerra y él mismo, ex combatiente. Me deja frío con la noticia: “Te tengo una mala noticia... Se murió Salvador Arias...”

Este amigo, que a su vez es amigo de Salvador Arias, que por años han trabajado juntos, me estaba hablando impactado, como en shock. Lo entendía, porque él era amigo de Arias. “¿Dónde lo tienen velando?”, fue mi pregunta. Me respondió que no sabía, que seguro lo anunciaban en la Radio Maya Visión, porque ahí estaban dando la noticia.

Para mí en ese momento, ya entrada la tarde del sábado 24 de octubre, la noticia no tenía discusión: venía de una fuente directa de un amigo y colaborador cercano de Arias; un militante del Fmln; además la noticia había sido transmitida por Radio Maya Visión, cuyo director, Guido Flores, es miembro de la dirección del Frente. Otras radios y medios en la web cercanos al Fmln también divulgaron la noticia. Hasta Radio Nacional de El Salvador, la emisora del Gobierno, en manos del Frente desde que ese partido ganó las elecciones presidenciales en marzo pasado.

Tratando de buscar una foto de Arias, me topé con que la noticia estaba incrustada ya en los medios y se daba como cierta. ¿Dónde será la vela?, me seguía preguntando. Llamé a las oficinas centrales del Fmln y nadie respondía. El sitio web oficial del Fmln, estaba desactualizado con una noticia del 13 de octubre.

También me informaron que incluso, en San Miguel y en Sonsonate, se habían reunido los militantes del Fmln para rendirle homenajes a Salvador Arias, quien además de ser un economista de peso, graduado de la Universidad de Sorbona, de París, en la última década ha sido un hombre emblemático en las filas efemelenistas, por el vigor con que sustentaba sus argumentos y los decía sin tapujos, se molestara quien se molestara.

Así las cosas, publicamos en ContraPunto una notita sobre la muerte de los dos destacados intelectuales salvadoreños, Briones y Arias, y decíamos que habían sido, cada quien desde sus posiciones, “constructores del cambio y del nuevo El Salvador”. No podíamos decir menos, y enviamos nuestras condolencias a familiares, compañeros y amigos de Arias.

El domingo en horas de la mañana, temprano, reviso los diarios impresos y no veo ninguna noticia sobre la muerte de Salvador Arias. Ni una tan sola esquela. Tampoco desmentidos.

Llamo a un miembro de la Comisión Política del Fmln y me da una noticia que hace que el corazón dé varias vueltas dentro de la cavidad toráxica: ¡Salvador Arias está vivo!

Él está en tratamiento en Guatemala, me dice, y que lamentablemente hasta la Maya Visión se había “ido en la chicagüita”.

En ese mismo instante cambiamos la nota en ContraPunto y pusimos la aclaración; lo mismo que en nuestros sitios en Facebook. Era esa nuestra responsabilidad.

El comunicado oficial del Fmln aparece hasta el lunes 26 de octubre.

El comunicado aclara la situación y expone las afectaciones que sufrieron los familiares, amigos y compañeros, hasta el mismo Salvador Arias. Igualmente el Fmln culpa a los medios de haber divulgado irresponsablemente esta noticia sin haberla verificado.

“Hacemos un llamado a todos los medios de comunicación para ser cuidadosos en la difusión de información, cerciorándose de la veracidad de las mismas antes de lanzarlas, y no tener en cuenta el daño moral que puede causar a la persona en cuestión, así como a la familia, amigos y compañeros”, dice finalmente el texto de la dirección del Fmln.

Como director de ContraPunto asumo la responsabilidad que nos compete. Le hacemos llegar a Salvador Arias y sus familiares nuestras disculpas.

Pero la dirección del Fmln debe saber esto: el sábado y el domingo también son días de lucha y de conflictos, en los que se necesita dar respuestas rápidas y urgentes. Esta situación no se hubiera generado si el desmentido del Fmln se hubiera hecho el mismo sábado, una hora después, en Maya Visión, en su sitio web y con un oportuno comunicado a todos los medios de prensa. Es decir, el mismísimo día que la noticia corrió cómo pólvora.

¡Vamos! No hay que olvidarse que en la guerra los fines de semana también hubo muertos, heridos, batallas... y medios oportunos para informar.

30/10/2009

200,000 niños prostituidos en EE.UU.

200,000 niños prostituidos en EE.UU.

Miami.— Expertos, funcionarios de la Policía y de los servicios sociales alertaron este miércoles sobre la importancia de no perder el combate contra el tráfico de personas, una forma moderna de esclavitud que fuerza cada año a unos 200 000 niños estadounidenses a la prostitución.

"Los traficantes venden a mujeres y niños en nuestras ciudades y calles, y fuerzan a un gran número de víctimas a trabajar en nuestros campos y fábricas", señaló George Sheldon, secretario del Departamento de Niños y Familia (DCF) de Florida.

Sheldon hizo estos comentarios en la primera cumbre sobre tráfico de personas celebrada en el estado de Florida, la que, bajo el título Reconociendo el problema, colaborando en una respuesta, aborda durante dos días la problemática de la lucha contra las redes criminales responsables del tráfico de personas.

El funcionario denunció que la esclavitud de trabajadores en los hoteles o la venta de niños y mujeres "suceden delante de nuestros propios ojos".

Sostuvo la necesidad imperiosa de establecer formas definitivas para "investigar, reportar y perseguir a los criminales" y, al mismo tiempo, "ofrecer apoyo a los supervivientes" y víctimas de la trata de seres humanos.

De acuerdo con el Departamento de Justicia de EE.UU., entre 14 500 y 17 500 extranjeros son introducidos cada año en este país por las redes de tráfico humano, y, según datos de la ONU, esta industria ilegal genera más de 31 000 millones de dólares de beneficio al año.

Los expertos recordaron que, de entre las 600 000 a 800 000 personas que cada año cruzan las fronteras internacionales víctimas de estas redes criminales, un 70% son mujeres y un 50% niños.

En total, 12,3 millones de personas están atrapadas en actividades ilegales como la esclavitud sexual o son víctimas del trabajo forzado, según otros datos de la Organización Internacional para la Inmigración (IOM, por sus siglas en inglés).

Aunque se desconoce todo el alcance y dimensión del tráfico de personas en Florida, los funcionarios reconocieron que se trata de uno de los tres estados clave (además de California y Texas) en el tránsito y destino de seres humanos y de la explotación de menores. (Tomado de El Diario/La Prensa, de NuevaYork)